Corredores bioceánicos avanzan en América Latina con foco en la conexión entre producción, puertos y mercados asiáticos

Ago 19, 2026

Sin embargo, proyectos enfrentan desafíos de financiamiento, coordinación aduanera e integración logística

América Latina desarrolla distintos proyectos destinados a conectar sus zonas productivas interiores con los océanos Atlántico y Pacífico, en un contexto de diversificación de rutas comerciales y crecimiento del intercambio con Asia. Estas iniciativas incorporan carreteras, ferrocarriles, puertos y pasos fronterizos, pero su desarrollo plantea desafíos que exceden la construcción de infraestructura, entre ellos la coordinación entre países, la eficiencia de los procesos fronterizos y la integración entre los distintos modos de transporte.

Uno de los principales proyectos en desarrollo es el Corredor Bioceánico de Capricornio, que articula a Brasil, Paraguay, Argentina y Chile. Su trazado contempla la conexión entre Puerto Murtinho, en Brasil, el territorio paraguayo, las provincias argentinas de Salta y Jujuy y los puertos del norte de Chile, principalmente Antofagasta, Mejillones e Iquique.

La extensión estimada se sitúa entre 2.400 y 3.200 kilómetros, dependiendo del trazado y del terminal de destino. Entre las obras asociadas destaca el Puente de la Bioceánica, que conecta Puerto Murtinho con Carmelo Peralta, en Paraguay. El corredor busca facilitar el movimiento de cargas hacia el Pacífico y los mercados asiáticos. Su infraestructura se encuentra en distintas etapas de ejecución y mejoramiento, mientras persisten desafíos relacionados con los pasos fronterizos, seguridad, obras complementarias y coordinación aduanera.

Ejes entre Brasil, Bolivia, Chile y Perú

Otra iniciativa corresponde al Corredor Bioceánico Central, que considera conexiones entre Brasil, Bolivia, Chile y Perú. El objetivo es vincular zonas productivas del interior de Sudamérica con puertos del Pacífico mediante alternativas que atraviesan Bolivia hacia el norte de Chile y Perú.

El proyecto contempla opciones tanto viales como ferroviarias. Entre los factores que condicionan su avance figuran el financiamiento, la infraestructura pendiente, las características geográficas y la coordinación multinacional necesaria para su implementación. En paralelo, la Carretera Interoceánica Sur constituye una conexión terrestre ya operativa entre Brasil y Perú. Con aproximadamente 2.400 kilómetros, vincula el estado brasileño de Acre con la red vial peruana que conduce hacia los puertos de Matarani, Ilo y Marcona.

La carretera lleva más de una década en operación, aunque el uso de esta conexión para flujos de carga internacional continúa siendo limitado. A ello se suman iniciativas ferroviarias que buscan ampliar las alternativas de conexión entre Brasil y el Pacífico, incluyendo opciones relacionadas con el puerto de Chancay.

En este eje, los desafíos identificados comprenden la competitividad logística, la generación de demanda de carga, el mantenimiento de la infraestructura y los impactos socioambientales asociados a las obras y operaciones en la Amazonía.

Una nueva alternativa ferroviaria entre Chile y Argentina

En el centro de la región se encuentra el Corredor Bioceánico Longotoma, una propuesta privada que plantea una conexión ferroviaria de carga entre Mendoza, en Argentina, y Los Andes, en Chile, con continuidad hacia la costa de la Región de Valparaíso.

La iniciativa contempla una inversión estimada en US$9.600 millones. El trazado continuaría hasta La Ligua, donde se proyectan un centro logístico y un puerto submarino de aguas profundas. También considera ampliar el puerto terrestre chileno para incrementar su capacidad de atención de camiones y vehículos.

Actualmente, el proyecto se encuentra en etapa de propuesta y búsqueda de respaldo institucional para avanzar en la coordinación binacional. Entre los aspectos pendientes se encuentran el financiamiento, la factibilidad, los permisos, la infraestructura requerida y los acuerdos entre Chile y Argentina.

México amplía su plataforma interoceánica

En México, el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec (CIIT) integra infraestructura ferroviaria y portuaria junto con polos industriales en una plataforma logística multimodal.

La Línea Z, de 308,5 kilómetros, conecta Coatzacoalcos con Salina Cruz y se encuentra operativa desde 2023. La Línea FA, de 330,45 kilómetros, opera desde 2024 y avanza en su conexión con Dos Bocas y la Refinería Olmeca.

A su vez, la Línea K, de 447 kilómetros, ampliará la red hacia Puerto Chiapas y la frontera con Guatemala, con algunos tramos todavía en ejecución. La plataforma contempla los puertos de Coatzacoalcos, Salina Cruz, Dos Bocas y Puerto Chiapas.

Para el corredor, los principales desafíos son completar las obras ferroviarias y portuarias, captar volúmenes de carga y avanzar en la integración de sus componentes logísticos e industriales.

Colombia proyecta conexión ferroviaria entre Pacífico y Caribe

En Colombia, un proyecto ferroviario de 223 kilómetros busca establecer una conexión entre el Pacífico y el Caribe. La iniciativa contempla además dos nuevos puertos en Juradó y Titumate, en el departamento del Chocó.

El trazado considera aproximadamente 28 kilómetros de túneles, 121 kilómetros de viaductos y 72 kilómetros de vía sobre terreno, además de una futura electrificación. El proyecto apunta a conformar una plataforma multimodal para conectar ambos litorales y desarrollar nuevas alternativas para el comercio internacional.

Los estudios de prefactibilidad concluyeron y la fase de factibilidad comenzó en mayo de 2026. La complejidad geográfica, la viabilidad económica, la protección ambiental, el financiamiento y el relacionamiento con las comunidades forman parte de los aspectos que deberán abordarse durante su desarrollo.

El componente portuario y fronterizo

En los distintos corredores, la conexión entre carretera, ferrocarril y transporte marítimo constituye uno de los elementos centrales. La capacidad de los puertos para recibir nuevos flujos de carga deberá acompañarse de infraestructura de acceso, terminales, zonas logísticas y conexiones de última milla.

A nivel fronterizo, los proyectos requieren procesos aduaneros más ágiles y digitalizados, mientras que la operación multinacional demanda coordinación regulatoria y estándares compatibles entre los países involucrados.

De esta forma, el desempeño de los corredores no dependerá únicamente de la extensión o capacidad de sus carreteras y ferrocarriles, sino también de la articulación entre infraestructura terrestre, puertos, aduanas y transporte marítimo. El tiempo, costo y confiabilidad del traslado desde el origen de una carga hasta el puerto y posteriormente hacia su mercado de destino serán factores centrales para evaluar su funcionamiento.

Por MundoMaritimo